tengo ganas de humillarme, de tragarme todos mis derechos y ser el esclavo una vez mas. Quiero dejar de ser fuerte porque debo, y entregarme al abuso inonciente del que una vez llamé mi amor. todavía siento su carne en mis manos y en mi cara, todavía veo sus ojos y oigo su risa, tan escurridiza para mi. Recuerdo nuestros juegos y me estalla el alma, mis ojos se iluminan, mis musculos se tensan, cierro los ojos fuertemente hasta que se vaya la sensacion para poder volver al mundo real.
aquella vez
le construí un dragón,
porque asi lo veía volar
y sus fuegos
no quemaban tanto como yo creía
claro me queda que su piel, aún a la luz solar
tan dura, tan blanca, tan fría
siempre a su lado veía el cielo
cuando abría sus alas gigantes
pero aún en el borde del mundo
no puedo arrancar el velo
que no me deja verte
y que no se atreve a quemar
por miedo a ser otra vez el de antes
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