domingo, 13 de enero de 2013

erial

que diminutos
dijo mi padre al vernos frente a él
sin hablar demasiado,
sin contestarle,
sin pensarlo,
salté para apuñalarlo
y despues de mil años al fin fui libre
pero la libertad y la felicidad
se parecen poco

ahora me muevo erraticamente
con mis heridas a medio curar
miro al horizonte y
aunque no esté todo claro
aún hay tiempo

por lo menos el sol me acompaña
siempre es conveniente
viajar con alguien
la soledad pesa un poco más
que la sangre

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