jueves, 14 de febrero de 2013

Cortante

C miro la espada de su hermano, llena de sangre, y lo vio parado frente a él esperándolo.
T respiraba entrecortadamente, con su arma aun en la mano trató de meterse en la mente de C para ver que haría luego.
C pensó en el silencio que hay después de una matanza. Se sintió solo.
T observó la cara de su hermano, sintió los cambios en su mirada, y apretó su espada con todas sus fuerzas.
C notó la tensión y salió de si mismo, volvió a ver a T, él lo miraba.
T recordó por que estaba en ese lugar, por que había hecho lo hecho, la sangre fluyó a su cerebro, sus ojos se dilataron.
C supo lo que pasaría luego, vio todo frente a él, tan claro como podía ver a su hermano apretando la espada en su mano.
T sintió la decepción en la cara de quien tenía enfrente, dudó un segundo, pero ya era tarde para dudar.
C miró alrededor, los cuerpos eran siete, cinco estaban armados, dos murieron sin siquiera saberlo, el cielo estaba calmo, y en la cara de T vio, determinación.
T arrastró sus pies lentamente por el suelo, hasta lograr una posicion mas comoda.
C derramó una lagrima por él, y una por su hermano, pero se preparó también para lo que venía, tensó un poco el brazo de su arma y lo separó un poco de su cuerpo.
T corrío hacia C, levantando su espada por encima de su cabeza, y gritó tan fuerte como pudo.
C tomó su arma con ambas manos y corrío hacia su hermano en silencio.



El sol quemaba el corazón
de los hermanos el día de su muerte
en sus ojos había llamas, en sus manos espadas
pero en ninguno había odio

ambos buscaban justicia
y lucharon con la fuerza de sus cuerpos,
con unos, con otros, y entre ellos
ninguno logró verla al fin

Solo pudíeron soñar con ella.

2 comentarios:

  1. Ésto es épico. Porque es poético, y porque es también trágico, y porque da a entender un cierto heroismo.

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    1. estoy y estaré eternamente agradecido por este comentario.

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